Libertad

Libertad

LIBERTAD.-

10/05/2021

Dan ganas de no seguir usando esta palabra. Dan ganas de quitarla de mi lenguaje. Hasta dan ganas de que desaparezca del diccionario.

Es más, como reacción a esos deseos y contra el uso desmedido que algunos hacen, nos surgen las ganas de usarla en tono burlón y de chanza.

En estos tiempos que corren es una palabra que de tanto usarse con maledicencia la están desgastando, están quitando el sentido de lo que representa, la están faltando al respeto, porque son malvados.

Pero no, habrá que seguir usándola correctamente, sin insultarla, sin prostituirla, dándole el verdadero valor a la palabra libertad.

Sin remontarnos a los antiguos sumerios, que según cuentan es cuando surge por primera vez la palabra libertad (amagi), siempre ha estado relacionada con personas que han defendido la palabra con su vida.

Es quizá la palabra que más héroes ha creado, precisamente, por defenderla y hoy parece que le han perdido el respeto.

Se están apropiando de ella para ridiculizarla, para prostituirla, para vaciarla de contenido.

Porque quienes más la usan son los que menos interés tienen en que nos eduquemos en los valores que conlleva la libertad.

Porque libertad no va sola. Como nos enseñaron los franceses, va unidad a fraternidad e igualdad. Pero extirpándola de esa unión quieren convertirla en una palabra vana, inútil.

Libertad por sí misma es una idea carente de sentido. No vale nada si no le das contenido, uniéndola con la vida, con la dignidad, con la igualdad de oportunidades, con la fraternidad y con la solidaridad institucional y personal, para con todos esos valores juntos vivir con suficiencia y felicidad.

Pero libertad a secas, sin saber para qué, es un sustantivo que sigue sin tener sentido.

Cuando se convierte en un lema sin contenido se desvaloriza, se le pierde el respeto y al final se le olvida.

Es como una planta que hay que estar regándola todos los días para que no se seque, goce de buena salud, crezca, se reproduzca y los que vengan detrás la hagan suya.

Pero con el uso que muchos hacen de ella, la están secando, con la intención de matarla, con la idea de que se burlen de ella y que por sí misma se vaya muriendo para que nadie crea en ella.

No hay que manosearla sin justificación. Hay que tratarla y mimarla con educación.

Hay que respetarla. Si no por la palabra misma, por cuantos en nombre de ella dieron su vida.

Vamos a pasar un tiempo oyéndola en boca de personas que nunca les ha gustado y no es porque ahora se hayan reconvertido a los valores que siempre tuvo, sólo es para desprestigiarla.

Y aun cuando escucharla en boca de esas personas nos produzca arcadas y vómitos, quienes de verdad creemos en los valores que esconde esa palabra, no nos queda más remedio que seguir aguantándoles, pero continuaremos defendiendo el auténtico sentido de la libertad.

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