Carta abierta a Edu Madina. Geolocalización y confinamiento

Geolocalización obligatoria.

Con motivo de la lucha contra la pandemia del COVID-19, para su limitación primero y para su erradicación en último lugar, ¿debe el Gobierno obligar a las personas a la geolocalización individual.?

Aislamiento obligatorio en lugar distinto al domicilio.

¿Puede el Gobierno obligar a aquellas personas infectadas, tanto a las asintomáticas, como a las que muestren síntomas claros de su infección, a confinarles en lugares, ya sea en hoteles o en las llamadas ”Arcas de Noé”, en los que haya garantías de aislamiento, para evitar que contagien a otras personas, si no lo garantizan en sus domicilios, que evite el contagio a otras personas.?

Estos dos temas son los que últimamente han aflorado en el debate de los diferentes foros de la redes sociales, periódicos, emisoras de radio y demás medios de comunicación social.

Y lógicamente los difusores de opinión con más o menos acierto se pronuncian a favor o en contra, cada uno de ellos con sus propios argumentos.

Polémica.-

En el programa de Hoy por Hoy, del día 7 de abril, de la Cadena Ser dirigido por Angels Barceló, Edu Madina ha manifestado su opinión de una manera clara y rotunda al estar completamente en contra de estas dos medidas.

Me admira lo terminante de Edu Marina por la opinión tan segura sobre estos dos temas, sin atisbar una mínima señal de duda. En tiempos de incertidumbre como los actuales, en los que en cada minuto surgen noticias, datos y situaciones nuevas que obligan a revisar lo anterior, parece obvio que las opiniones se tienen que ir acomodando a las diferentes situaciones que van surgiendo, y que tanta certeza puede ser causa de ceguera por no estar abierto a las distintas situaciones que van surgiendo.

Tanta seguridad puede ocasionar desconfianza hacia esas personas que no dudan lo más mínimo de lo que les rodea.

Visión entre instinto y razón.

Antes de proseguir es conveniente mencionar a Fernando Savater que en su libro de Política para Amador nos ilustra explicando la diferencia entre los animales y las personas:

“Los animales tienen instinto y las personas además de instinto tenemos razón, es decir tenemos capacidad relacional, gracias a la que podemos hacer cosas mucho mejores y también mucho peores que los animales.”

Sigue diciéndonos : “¿Y qué es la razón?, nada más que la capacidad de establecer convenciones o sea leyes que no nos vengan impuestas por la biología sino que aceptamos voluntariamente, instintivamente racionales. Los animales no tienen más código que el código genético. Nosotros tenemos también el genético desde luego, pero además el código penal, el código civil y el código de la circulación entre muchos otros.”

Al final nos dice “que esas leyes que pactamos entre nosotros y que obedecemos con la cabeza no son ni puramente instintivas ni puramente racionales sino que mezclan estímulos distintos y a veces paradójicos. Como las convenciones vienen en parte del instinto, su objetivo último es el mismo que sirve de base a todos los instintos: la supervivencia de la especie. Pero como son también instintivamente racionales además de sobrevivir, responden al deseo de vivir más y mejor.”

Afirmación de Edu Madina.-

“Yo estoy totalmente en contra de esas dos medidas (geolocalización obligatorio y confinamiento obligatorio fuera del domicilio - Arcas de Noe- ). Contraponer la salud contra los derechos es tanto como llevar los derechos como sinónimo de enfermedad.”

Llegados hasta aquí y teniendo en cuenta uno de los códigos que nos hemos dotado, y que regula nuestros derechos, como es la Constitución, estamos viendo que algunos de ellos han quedado confinados, no porque estén enfermos, como pretende Madina equiparar, sino porque su uso en estos momentos puede agravar la auténtica enfermedad.

Artículo 19 . Circular libremente por todo el territorio nacional.

Este derecho fundamental ubicado en el  titulo I, como todos ellos, hemos convenido en suspenderlo de momento.

Como los primeros días de marzo, las recomendaciones del Gobierno y autoridades sanitarias de limitar nuestros contactos no daban sus frutos, hubo que obligar a través de una medida expeditiva, como la declaración del estado de alarma, para confinarnos en nuestras casas y no viajar, salvo casos excepcionales y por tanto a limitar su uso.

Será porque con esa capacidad de raciocinio que distingue a las personas de los animales nos hemos convencido de que es de momento la mejor manera de atacar la pandemia y al ver que nos sentimos atacados en nuestra supervivencia como especie, o al menos hay posibilidad de que nos toque a alguno de nosotros, hemos preferido dejar a un lado uno de nuestros derechos racionales fundamentales.

Articulo 21 Derecho de reunión.-

Otro de los derechos fundamentales recogidos en ese código constitucional es el derecho de reunión.

Derecho tan necesario para nosotros como personas racionales y tan usado en los ámbitos familiares, sociales, políticos y en todo orden, que es uno de los que más notamos su ausencia. Pues bien, durante el tiempo que dure el estado de alarma y en el que nos digan, hemos aceptado su congelación e incluso valorado como necesario.

Porque racionalmente nos hemos convencido de que las distancias próximas son un foco de contagio y de extensión de la enfermedad y de peligro para la supervivencia de nuestra especie, y hemos puesto como prevalencia nuestra seguridad antes que nuestra necesidad relacional.

Artículo 35. Derecho al trabajo.

Por las mismas circunstancias, también hemos aceptado que se suspenda temporalmente el derecho al trabajo, recogido en el artículo 35. A pesar de que el trabajo es el sustento básico de nuestra economía y de nuestra subsistencia como especie y a pesar de las medidas paliativas y de ayuda que el Gobierno ha activado, las hemos aceptado porque racionalmente vemos su necesidad para frenar la extensión de la pandemia.

Con la enumeración de la suspensión de estos derechos fundamentales se puede demostrar que usamos la racionalidad de la supervivencia de la especie y aceptamos que esos códigos, además del genético, nos ayudan a asignar un valor de aceptación por el bien del individuo y de la supervivencia como especie, que la definimos como el bien común.

Ampliación de las medidas de confinamiento.-

Si ahora nos plantearan otras medidas para poder defendernos de la pandemia y hacerla desaparecer, como la intensificación del uso de la tecnología tal como la geolocalización individual ¿Qué pensaríamos? ¿No tendríamos el mismo nivel de aceptación que estamos demostrando con los derechos fundamentales enumerados anteriormente?

Y si también nos obligan a salir de nuestros domicilios en caso de que nos detectaran la infección, siendo asintomáticos, y que para evitar el contagio a otras personas, nos podrían sacar a lugares que si lo garantizan. ¿Qué pensaríamos?. ¿No serían circunstancias semejantes a las que ya estamos aceptando y aprobamos?

Argumentos de Edu Madina.

Pues bien a Edu Marina y a José Luis Ayllón no les parece bien. Ni una cosa ni otra, ni la geolocalización individual, ni el confinamiento en lugar distinto al propio domicilio.

Sus argumentos básicos son que los derechos no son sinónimo de enfermedad. Y que las medidas ejercidas de confinamiento en China que es una dictadura no pueden servir para aplicarlas en una democracia como es España.

También, y eso es cierto que la sociedad es la que debe controlar a los gobiernos y no el Gobierno a la sociedad. Pero no menos cierto es que también exigimos a los gobiernos medidas para que solucione nuestros problemas.

Entonces ¿Por qué hemos aceptado la suspensión temporal de los derechos fundamentales enumerados anteriormente durante este tiempo, que todo hay que decirlo nadie critica ni ataca, y que si hay alguna persona que no lo cumple le tachamos de incívico y somos capaces de criticarle e incluso denunciarle.?

Y en cambio, estos otros dos, también ubicados en el título I, como los anteriores, nos despiertan alguna reticencia.

Habría que preguntar a Edu Madina ¿qué le parece que esas personas infectadas que han huido de los hospitales, haciendo uso de la libertad de circulación y que ponen en riesgo a otras personas?, si le parece correcto que lo hagan y que no les detengan como lo está haciendo la policía. Según su prisma discursivo sobre la geolocalización y el confinamiento obligatorio debería defender su huida y criticar la detención por parte de la Policia. Pero me extrañaría que de encontrárselas por la calle les fuera a abrazar.

No están tan lejanos los días en los que algunas localidades y comunidades autónomas pusieron el grito en el cielo al observar movimientos de ciudadanos a sus segundas residencias, por el peligro que suponía que extendieran la pandemia a través del contagio. Hoy desde la perspectiva de la lejanía nadie ha defendido esos movimientos y periódicamente se sigue advirtiendo para que no se hagan y evitando que ocurra.

Geolocalización.

Una reflexión sobre la geolocalización: no nos importa en modo alguno entregar nuestros datos personales y entre ellos la localización permanente de nuestras actividades durante las 24 horas del día, a multitud de empresas a través de nuestros móviles y de las distintas App que nos descargamos y en cambio ponemos objeciones a que el Gobierno lo haga para un determinado fin, como es la lucha contra la pandemia.

Confinamiento.

Y la negativa a que nos confinen en un lugar distinto a nuestro domicilio para garantizar la no extensión de la pandemia a nuestra familia, a nuestros vecinos y en extensión al conjunto de la sociedad ¿no es una posición egoísta que prima la individualidad situándonos al margen de la sociedad.?

Porque eso sí, si nos contagiamos vamos a exigir que nos curen rápidamente y que si es necesario nos enchufen a un respirador, a pesar de que sabemos los limites con los que cuenta la Sanidad.

¿No es un peligro que si por esa individualidad el contagio se extiende, estaríamos incrementando el riesgo de la sociedad en su conjunto, retardando la paralización de la pandemia y su erradicación ?

¿Esa individualidad egoísta no está anclada en la idea de que además de querer actuar al margen de la sociedad, no nos importaría exigirle toda su protección, como la cura en caso de contagio, con los medios que todos hemos colaborado en su construcción y mantenimiento.?

Artículo 43 Salud pública y medidas preventivas.

Volviendo a nuestro código, no genético, sino constitucional, el artículo 43 indica que compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas. ¿Acaso dentro de las medidas preventivas no pueden caber perfectamente la geolocalización y el traslado de personas a centros más seguros.?

Articulo 55.

Y abundando en nuestro código constitucional, el artículo 55 determina que estos derechos fundamentales puede ser suspendidos si se acuerda la declaración del estado de excepción o de sitio. No ha sido necesario declarar ninguno de estos estados, ha sido suficiente con el de alarma y ha permitido suspender la libertad de circulación de las personas, el derecho de reunión y el derecho al trabajo. Y nadie lo está cuestionando, nos parece correcto porque todos estamos haciendo un esfuerzo en luchar contra la pandemia. No sólo porque nuestro código constitucional o legal nos lo dice, no sólo porque nuestro gobierno interpretándolo y aplicándolo nos está racionalizando esa necesidad, sino incluso porque nuestro código genético nos indica que puede peligrar si no la especie, sí alguno de nosotros.

Dudas razonables.-

Sigo admirado por la ausencia de dudas de Edu Madina y Jose Luis Ayllón, pero para muchos nuestro código genético y nuestro código constitucional nos obligan a estar en permanente duda y estar abiertos a esas dos posibilidades.

Porque negarse a alguna de ellas, al estar orientadas a luchar y frenar la extensión de esta pandemia nos situaría en una posición de egoísmo individual que haría peligrar la existencia de otras personas.

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